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miércoles, 19 de agosto de 2009

FOTOGRAFIA POST MORTEM

La Fotografía de Difuntos fue una práctica muy extendida en el siglo XIX que básicamente, consistía en vestir a un cadáver recién difunto con sus ropas personales y participarlo de un último retrato grupal, con sus compañeros, familiares, amigos, o retratarlo individualmente. El motivo por el cual -en ese entonces- este tipo de imágenes no eran consideradas morbosas, puede deberse al ideal social que se gestara en la época del Romanticismo. En dicho período se tenía una visión nostálgica de los temas medievales, y se concebía la muerte con un aire mucho más sentimental, llegando algunos a verla como un privilegio.

La Fotografía de difuntos es una práctica que nace casi con la misma fotografía (un 19 de agosto, como hoy, de 1839) en París, Francia, pero luego se extiende rápidamente hacia otros países.

El hecho de fotografiar muertos tiene antecedentes pre-fotográficos en el Renacimiento, donde la técnica era el retrato por medio de la pintura en el llamado memento mori: otra técnica de la época medieval donde se concebía que el fin era inevitable y había que estar preparados.

Los difuntos, por otra parte, eran sujetos ideales para el retrato fotográfico, por los largos tiempos de exposición que requerían las técnicas del siglo XIX. En la toma de daguerrotipo la exposición seguía siendo tan larga que se construían soportes disimulados para sostener la cabeza y el resto de los miembros de la persona que posaba evitando así que ésta se moviera. Las fotografías de difuntos los muestran "cenando" en la misma mesa con sus familiares vivos, o bebés difuntos en sus carros junto a sus padres, en su regazo, o con sus juguetes; abuelos fallecidos con sus trajes elegantes sostenidos por su bastón. A veces, agregaban elementos icónicos -como por ejemplo una rosa con el tallo corto dada vuelta hacia abajo, para señalar la muerte de una persona joven, relojes de mano que mostraban la hora de la muerte, etc.

En el siglo XIX, era una práctica muy común, de hecho en un extracto de "El Nacional", un diario de 1861, se publicaba que el fotógrafo Francisco Rave y su socio José María Aguilar... "Retratan cadáveres a domicilio, a precios acomodados...". Este tipo de publicaciones era la forma en que habitualmente promocionaban sus servicios los fotógrafos en el siglo XIX.

Angelitos era la forma en que en el siglo XIX se conocía a las fotografías post mortem de niños, teniendo en cuenta la gran cantidad de estas por el alto indice de mortalidad infantil de dicha época, dado por los escasos recursos médicos en esos tiempos entre otras cosas. Una familia común sumaban entre 8 y 10 hijos de los cuales solían fallecer la mitad. Tomando en cuenta ese contexto, las fotografías del niño fallecido junto a sus padres y/o hermanos estaban comprensiblemente aceptadas. Según las creencias aqui en Latino América, los rituales religiosos en cuanto a los niños, decían que morían sin pecado original cuando eran bautizados y sin ningún otro pecado en vida, y por lo tanto iban directamente al cielo para convertirse en Angelitos, en cambio, los que no habían sido bautizados eran enterrados con los ojos abiertos para que pudiesen ver la gloria del señor, y, en parte, es de aquí que surge la aceptación de fotografiarlos con los ojos abiertos.

En 1848, Tomas Helsby ofrecía este tipo de retratos al igual que Bartola Luigi con su socio Aldanondo Antonio, que en 1856 instalaron su estudio especializandose en retratos post mortem. Daviette, de nacionalidad francesa, en conjunto con el profesor Furnier ofrecían aqui en Perú entre los años 1844-46, los servicios de fotografías de difuntos en la cual recalcaban con avisos en el diario local la posibilidad de inmortalizar al ser querido. En dichos avisos él mismo se anunciaba como "artista fotogénico" recien llegado de Paris, el cual, se encargaba de "retratar los difuntos como cuadros al oleo".

Actualmente esta práctica ha desaparecido, aunque en ciertas regiones se suele fotografiar a los niños recién nacidos fallecidos. Si bien no es el único género fotográfico que ha sufrido modificaciones sustanciales en el siglo XX (la fotografía de eventos sociales tiene un antes y un después con la aparición del fotoaficionado), la particularidad frente a la fotografía de difuntos es que la sensibilidad contemporánea es totalmente ajena a sus motivaciones y estas fotografías se han convertido en una práctica impensable con un ser querido.

Una de las teorías que tratan de explicar este fenómeno social argumenta se desarrolló en una época en que la fotografía no era habitual ni estaba popularizada como en el presente, de tal modo que mucha gente moría sin haber podido ser retratado en vida. De ahí que muchas familias desearan fotografiar "post mortem" a sus seres queridos para que todo el mundo supiera que esa persona había pertenecido a aquella familia. Después, a lo largo del siglo XX esta práctica se iría paulatinamente abandonando, gracias a la "democratización" de la fotografía; aunque sigue estando presente en ceremonias reales y velatorios de personajes públicos de la sociedad: artistas, políticos, etc. y, con una función diferente, en el ámbito forense.

martes, 21 de abril de 2009

ENRIQUETA MARTI :: LA VAMPIRESA DEL CARRER PONET

Su nombre era Enriqueta Martí y sembró de horror la Barcelona de 1912. Secuestraba, prostituía y asesinaba a niños para extraerles la sangre, las grasas y el tuétano de los huesos y elaborar pócimas que sus clientes consideraban mágicas. El relato de las dos niñas que liberó la policía fue recogido por la prensa de la época con buena dosis de morbo.

Tras el nombre de Enriqueta Martí se esconde una de las personalidades criminales más feroces de la historia negra de España. Secuestradora, prostituta, alcahueta, falsificadora, corruptora de menores, pederasta, bruja y asesina son algunas de las actividades que ejerció durante su vida esa mujer a la que se la bautizó como “La Vampira de Barcelona” o “la Vampira del Carrer Ponent.

Por aquellos días de febrero de 1912, apenas tres años después de la Semana Trágica, la mayor parte de ciudadanos de Barcelona andaban preocupados por la desaparición de una niña de cinco años llamada Teresita Guitart sobre cuyos detalles y circunstancias se estaba extendiendo ampliamente la prensa.

El gobernador civil trataba de convencer a todos de que era “completamente falso el rumor que se está extendiendo por Barcelona acerca de la desaparición durante los últimos meses de niños y niñas de corta edad que según las habladurías populacheras habrían sido secuestrados…”.

Pero el rumor, ese runrún que se extendía por calles y plazas, mercados y patios de vecinos, era completamente cierto. Eran muchos los niños que a diario desaparecían en las grandes ciudades durante aquellos años y los padres, para amedrentar a sus hijos, para hacerlos más precavidos, les contaban tétricos relatos sobre “el hombre del saco”.

Barcelona vivió más de dos semanas con el corazón en un puño pensando en la suerte que habría podido correr la infeliz Teresita Guitart. Todos los esfuerzos policiales resultaron nulos. Pero sería una vecina fisgona la que descubriría el paradero de la niña desaparecida.

Su nombre Claudina Elías, y un buen día se fijó en la carita de una niña que la miraba a través de los sucios cristales de un ventanuco y le pareció que su expresión era implorante. Era la casa de la vecina del entresuelo, en la que vivía con un niño y una niña, pero el deplorable rostro de aquella criatura de cabeza rapada no le resultaba familiar.

“Mira que si se tratara de la desaparecida Teresita”. Se lo comentó al colchonero que tenía la tienda en la misma calle de Ponent (hoy Joaquín Costa) y éste se lo hizo saber al policía municipal José Asens, quien se lo comunicó a su jefe, el brigada Ribot.

A primera hora de la mañana del 27 de febrero de 1912 el brigada Ribot se presentó en el entresuelo 1ª del número 29 de la calle de Ponent. Con la falsa excusa de que iba a inspeccionar una denuncia sobre la pertenencia de “gallinas” en aquel domicilio el brigada Ribot penetró en el piso descubriendo al fondo del pasillo a dos niñas de corta edad.

En la Jefatura de Policía, que entonces estaba en la calle de Sepúlveda y cuyo máximo responsable era José Millán Astray, la secuestradora fue identificada como Enriqueta Martí Ripollés, de 43 años y con antecedentes… por corrupción de menores. Ya había sido detenida en 1909, donde descubrieron que tenía un prostíbulo de menores de ambos sexos y de edades que iban desde los cinco hasta los 16 años.

Con ella había sido detenido un cliente joven que resultó ser hijo de familia distinguida. Enriqueta fue procesada, pero la causa se perdió en los archivos gracias a las influencias ejercidas por una persona muy conocida y muy poderosa de la ciudad.

Poco a poco, a base de testigos que se presentaban espontáneamente a declarar, pudo irse trazando la personalidad de la secuestradora. A pesar de que no tenía problemas económicos, solía mendigar y acudía, vestida como una pordiosera y acompañada casi siempre de un niño o una niña, a centros de acogida, conventos, parroquias y asilos pidiendo limosna y comida.

Ésta era su ocupación por las mañanas, pero a media tarde salía de su casa elegantemente vestida con sedas y terciopelos y tocada la cabeza con pelucas y sombreros. ¿Qué lugares frecuentaba? ¿A quién visitaba?

Cuando el juez ordenó el registro del piso propiedad de Enriqueta Martí, sito en la calle Ponent fue cuando vinieron las mayores sorpresas de la investigación. Los del juzgado se quedaron atónitos cuando entre aquellas habitaciones sórdidas y malolientes descubrieron un suntuoso salón amueblado con gusto exquisito. El mobiliario, las lámparas, el cortinaje, las butacas y los sofás debían de haber costado una fortuna.

En un armario colgaban dos trajecitos de niño y otros dos de niña; había medias de seda y zapatitos a juego con los trajes. Y también fueron encontrados las pelucas rizadas y los finos trajes de confección que Enriqueta vestía en sus misteriosas salidas.

Un paquete de cartas llamó la atención de los funcionarios. La mayoría estaban escritas en lenguaje cifrado, y abundaban en ellas las contraseñas y las firmas con iniciales. Apareció también una lista, una relación de nombres, que daría mucho que hablar a la opinión pública.

En la cocina encontraron el saco del que habían hablado las dos niñas y, efectivamente, contenía un trajecito de niño y un cuchillo ensangrentados. En otra habitación descubrieron un saco de lona, aparentemente lleno de ropa sucia y vieja, pero en cuyo fondo había huesos de reducido tamaño que posteriormente se confirmaría que eran de criaturas infantiles.

Hasta 30 se contaron entre costillas, clavículas, rótulas… Todos ellos presentaban la particularidad de que tenían señales de haber sido expuestos al fuego, lo que, según los médicos, excluía que pudieran servir para estudios anatómicos y hacía suponer que más bien los pobres niños habían sido sacrificados para extraer grasa de sus cuerpecitos.

Esta afirmación era en respuesta a la explicación que días más tarde daría Enriqueta justificando que tenía recogidos aquellos huesos para estudios de anatomía.

Tras un armario descubrieron la cabellera rubia de una niña de unos tres años, y la macabra expedición concluyó en una habitación cuya cerradura tuvieron que forzar y en la que aparecieron medio centenar de frascos, rellenos, unos, de sangre coagulada; otros, de grasas, y el resto, con sustancias que fueron enviadas a un laboratorio para su análisis.

Junto a las pócimas había un libro antiquísimo con tapas de pergamino que contenía fórmulas extrañas y misteriosas. Y también un cuaderno grande lleno de recetas de curandero para toda clase de enfermedades, escritas a mano, en catalán y con letra refinada.

No tan sólo el piso de la calle de Ponent fue registrado a fondo, sino también los otros domicilios que Enriqueta había tenido durante los diez últimos años. Y el resultado fue aterrador: en un piso de la calle de Picalqués fue descubierto un falso tabique que ocultaba un hueco en el que aparecieron más huesos, entre ellos varios de manos de niño. Dice la crónica que “con los huesos fue encontrado un calcetín de niño que debió de pertenecer a un hijo de familia muy humilde, porque está zurcido y añadido desde su mitad con hilo de otro color”.

En un piso de la calle de Tallers, en un escondrijo, hallaron huesos y dos cabelleras rubias de niñas de corta edad. En una torre de Sant Feliu de Llobregat aparecieron libros de recetas y nuevos frascos con sustancias desconocidas. Y finalmente, en el patio de una casa de la calle de los Jocs Florals de Sants descubrieron el cráneo de un niño de unos tres años, que todavía presentaba adheridos a la piel algunos cabellos y una serie de huesos que los forenses reconocieron como pertenecientes a tres niños de tres, seis y ocho años.

Diez fueron las criaturas identificadas como víctimas de Enriqueta que se incluyeron en el sumario. Los periódicos escribieron frases como: “Esos huesos hablan de crímenes bárbaros, y esos emplastos y esas curas, de supercherías medievales”. Y Millán Astray, jefe superior de policía, definió a la Martí como “una neurótica que se creía curandera, un caso de bruja antigua que hubiera sido quemada en Zocodover”.

Durante los meses siguientes la noticia era el pan de cada día de los habitantes de Barcelona, no se hablaba de otra cosa en la ciudad y los periódicos traían diariamente alguna entrega nueva sobre “La Vampira del carrer Ponent”. Pero como todas las noticias el transcurrir del tiempo hizo que fuese perdiendo el interés masivo y fue querando relegado a un segundo termino.

Enriqueta Martí había sido encarcelada y la vigilancia sobre ella era constante, ya que había intentado suicidarse contándose las venas en su celda. Para rematar la pérdida de interés por el tema, a mediados de abril, un trasatlántico se hundió tras chocar con un iceberg. Se llamaba Titanic y las noticias sobre aquel desastre apartaron definitivamente de las rotativas a la Vampira del Carrer Ponent.

Meses después se supo que Enriqueta Martí había fallecido en el patio de la cárcel linchada por sus compañeras presas. Se especuló que antes de ser golpeada ya estaba muerta, envenenada por encargo de alguien interesado en su desaparición. Nada se pudo probar. Lo único cierto es que nunca llegó a celebrarse el juicio, que aquellas personas que figuraban en la lista, “tan amantes de la caridad”, se acostaron aquel día más tranquilas y que Enriqueta Martí Ripollés se convirtió en leyenda.

jueves, 26 de febrero de 2009

GUILLEMETTE BABIN

La Esposa del Demonio

Guilleumette Babin, acusada y condenada por brujería, confiesa durante su proceso cómo se convirtió en la favorita del Señor de la Noche.La Curiosa Confesión de Guilleumette Babin. Al recibir la llamada de mi Señor y Dueño, la piel me comenzó a arder; aunque se volvió más blanca que la leche. Él me había hablado anunciando que me esperaba, y me dirigió éstas palabras:

Mendiga ayer, hoy reinarás. Juguete de los hombres, serás la amada de Satán.

Nadie como tú conocerá el placer y gemirás con espanto al amar,recibiendo en vuestra alma el poder de destruir.

Inmediatamente, arranqué todas mis ropas hasta quedar totalmente desnuda. Tomé el bálsamo que mi Señor me había otorgado y unté mi cuerpo con él. Después cerré mis ojos, y me dispuse a esperar la caricia de un rayo de luna.

A los pocos minutos, cuando la luz cayó sobre mí, mi cuerpo se elevó y partió velozmente por la ventana. Llegué a las nubes en un instante y seguí cabalgando, viendo cómo otras hermanas acudían al Sabat, procedentes de todos los rincones de la región.

Ellas gritaban saludándome, porque en mi frente reconocían la señal de ser la favorita de Satán. Y yo respondía con carcajadas, agradeciendo la dulce envidia que sentían, enorgulleciéndome de saber que la fiesta era en mi honor.
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Mi cuerpo descendió en un claro del bosque, dónde ya se habían reunido siete veces siete brujas y trece magos. Satán no estaba aún presente, y su altar estaba cubierto sólo por la piel de un macho cabrío negro. Me reuní con todos, agradeciendo con sonrisas la cortesía con que me acogían, por ser la Elegida de nuestro Señor y Amo.
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Pocos minutos después llegaron todas las Hermanas. El gran Mago se adelantó entonces hacia el centro del altar y me hizo señas de que me adelantase. Tenía en las manos un gallo negro, con cresta roja, que se agitaba pero sin mover las alas.
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Me tendí sobre el frío altar y el Mago alzó el gallo sobre mi cuerpo. Luego, mientras él entonaba las letanías satánicas, que todos coreaban con devoción, degolló al gallo y dejó que la sangre cayese por mis pechos, derramándose sobre mi vientre y mis caderas.
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Entonces se oyó un tronar muy profundo y todos guardaron respetuoso silencio. El Gran Mago anunció:_ ¡El Señor acude a la cita! ¡El invencible viene a nosotros!Un coro de voces acompañó las palabras del Mago. Todos los que allí estaban avanzaron brincando hacia el altar, para pasar sus manos por mi cuerpo y mojarlas en la sangre en que estaba bañada. Después comenzaron a besarse entre ellos. El Gran Mago se inclinó sobre mí y murmuró:_ Ha llegado para ti el gran momento. Ésta es vuestra hora. ¿Estáis dispuesta a ser poseída por vuestro Dueño?
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Apenas hube respondido que sí cuando a mis ojos se apareció el propio Satán. Sus ojos brillaban como tizones del infierno, y el vello que lo cubría era negro como la noche. Su aliento era ardiente y abrasó mi boca cuando me besó. Luego mis labios se cerraron y de mi garganta brotó un grito terrible. Mi Señor me estaba poseyendo.Sentía cómo las escamas de su sexo eran suaves y a la vez lacerantes. Pero no gritaba de dolor, sino por el supremo placer que sentía. Mi cuerpo se hundió en la dicha. Primero fue un estremecimiento de frío. Luego el calor me inundó. Ya era la esclava de Satán.
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Mi Amo había tomado violenta posesión de mí. Ya le pertenecía por completo. Me había penetrado bruscamente, produciendo el dolor de mil desgarramientos internos, pero a la vez me llenaba colmando todo vacío, no dejando lugar más que para su presencia. Aullaba, se retorcía, lanzaba alaridos; y yo le hacía eco. Todos mis deseos se sumergían en aquel éxtasis de satisfacción y placer.
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Cuando él me dejó, la calma volvió a mí poco a poco. Estaba extenuada y me sentía herida , pero a la vez orgullosa de haber sido gozada por El Señor del Abismo.
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El rugir de las olas que me habían sepultado dejó paso a un rumor, que aún sonaba lejano, pero que iba haciéndose más intenso a medida que me recobraba.
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El Gran Mago vino hacia mí y me tomó de las manos, ayudándome a ponerme de pie; y me dijo:_Contempla ahora a los que son ya vuestros ciervos. Saben que eres Su esposa, y te reconocerán como su Reina.
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Miré a mi alrededor y vi que todos, brujos y brujas, estaban abrazados, enlazados, revolcándose por el suelo. Se unían en las formas más insólitas y prohibidas. Unas brujas copulaban entre ellas, siendo al mismo tiempo sodomizadas por los brujos. Dos de éstos se unían como perros, besados a un tiempo por las Hermanas más viejas y desdentadas, que aullaban para que alguien las poseyese.
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El Mago lanzó un rugido que dominó a toda la fiesta, todos los ruidos y gemidos se apagaron , las gargantas quedaron mudas, nadie osó moverse, cuando él habló:_ Satán, nuestro Padre, acaba de darnos una Reina. ¡Venid y adoradle!Recitando las letanías se pusieron en fila y vinieron a mí, uno tras otro. Los brujos primero, las Hermanas después. Todos se arrodillaron para colocar las palmas de sus manos en mi cintura y besar luego el Altar donde se había consumado la infernal cópula.Docenas de ávidas lenguas me rindieron el homenaje que me debían cómo a su Reina. Y yo, sintiéndome la Elegida, experimenté la gran sensación de aquel privilegio que vuestras torturas y hogueras jamás podrán quitarme. Era la Reina del Sabat.
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Después, brujos y brujas se alejaron y partieron hacia las nubes, abandonando el claro del bosque. El Gran Mago me rindió una última pleitesía y me acompañó por los aires. Cabalgamos sobre la Noche hasta regresar a mi casa. Llegué cuando las luces del amanecer comenzaban a insinuarse en el cielo, apenas entré por la ventana, caí al suelo, desvanecida.

viernes, 6 de febrero de 2009

FRITZ HARMANN :: EL CARNICERO DE HANNOVER

El terrible carnicero de Hannover se las arreglaba para llevarse a su casa, mediante engaños, a los adolescentes llegados a la ciudad en busca de empleo. Tras someterlos a horribles vejaciones, los asesinaba y vendía su carne en el mercado negro de la ciudad...

Nació en Alemania en 1879. Desde muy pequeño, su madre le había educado con demasiada permisividad, era muy caprichoso y poco inteligente. El hecho de que mostrase desviaciones de tipo sexual y que su afición preferida fuese el jugar con muñecas desesperaba a su padre, quién se esforzaba en "endurecerlo", hasta el punto de enviarlo a una escuela militar a los dieciséis años. Fritz nunca le perdonaría, odiándolo toda su vida.

A los 17 años lo acusaron de corrupción de menores, y tras un examen psiquiátrico fue llevado a un manicomio. Pese a sus antecedentes, su conducta fue ejemplar y lo soltaron en 1903, año en que regresó a Hannover. Desde esa fecha pasó varias temporadas en prisión por la comisión de diversos delitos que iban desde abusos a menores, hasta hurtos y robos. Fue puesto en libertad en 1918, y se unió a una banda de contrabandistas, prosperando en el negocio de la venta ilícita de carne, durante el período en que terminada la guerra y derrotada Alemania, todo el país sufría los efectos de la carencia de alimentos y el "mercado negro" se enriquecía de esa situación.

Haarmann, además, se convirtió en confidente de la policía, lo que le daba mayor confianza y le dejaba libre de sospechas para seguir cometiendo los más diversos delitos. Solía acudir a la vieja estación central de la ciudad, principalmente hacia la madrugada y haciéndose pasar por inspector de policía, abordaba a adolescentes que se habían fugado de casa o que procedían de algún tren de refugiados por la guerra. Les ofrecía unas palabras amables, un cigarrillo, una comida caliente y alojamiento por una noche... pero 24 horas después la carne de la víctima estaba siendo hervida, asada o frita en muchas de las cocinas de la ciudad, sin que los inocentes cocineros se percatasen que no se trataba de cerdo precisamente...

Uno de los primeros en aceptar su oferta fue un joven de 17 años llamado Friedel Rothe. A los pocos días sus padres denunciaron la desaparición a la policía, y ésta llevó a cabo un registro en la vivienda de Haarmann, pues se le había visto en compañía del chico. Sin resultado. Haarmann había escondido detrás de la cocina la cabeza del joven Friedel envuelta en un periódico.

El Carnicero de Hannover volvió a escapar de las garras de la ley cuando una de sus clientas acudió a las autoridades con un poco de carne que le había comprado y se quejó de que parecía humana. El analista de la policía se limitó a informarle de que podía considerarse afortunada, ya que corrían tiempos difíciles y no todo el mundo estaba en condiciones de adquirir un trozo de cerdo de semejante calidad... Poco después, el macabro personaje fue detenido y condenado a nueve meses de cárcel por "conducta indecente". Cuando salió, en septiembre de 1919, se instaló en un piso continuando su actividad de carnicero "clandestino". Por aquellas fechas se asoció con otro homosexual, Hans Grans, con el que trabajó desde entonces en complicidad, tanto para asuntos de negocios, como en la satisfacción de sus instintos sexuales y en la comisión de nuevos crímenes, siendo Grans el encargado de escoger a las víctimas, sólo porque le gustaba una camisa en particular, o los pantalones que llevaba puestos en ese momento. La pareja se trasladó a un piso, en el cual los vecinos vieron entrar con frecuencia a muchos jóvenes, pero nunca veían salir a ninguno.

Por extraño que parezca, no se empezó a sospechar de la conducta de Haarmann hasta el año 1924. En mayo de este año, unos niños que jugaban en las orillas del río Leine encontraron un cráneo humano, y más tarde, al cabo de unas semanas, aparecieron otros dos junto a un estremecedor hallazgo: un saco lleno de huesos humanos entre los que se encontraba otro cráneo... Comenzaron a correr siniestros rumores por la ciudad: se sabía que muchos jóvenes habían desaparecido sin dejar el menor rastro; por otra parte, había indicios razonables para afirmar que se había estado vendiendo carne humana en el mercado clandestino. La policía, muy alarmada, hizo dragar el río... siendo extraídos en un solo día más de 500 huesos humanos. Por si fuera poco, el examen de éstos reveló, que sin duda alguna pertenecían a 22 cuerpos distintos, todos ellos de jóvenes adolescentes.

La noche del domingo 22 de junio, Haarmann fue de nuevo detenido bajo la acusación de corrupción de menores. Cuando registraron su piso, los agentes pudieron observar que las paredes estaban manchadas de sangre que resultó ser humana, y no de reses como él trataba de justificar. Además se encontraron ropas y algunos objetos personales de las víctimas, pertenecientes a algunos jóvenes que se consideraban desaparecidos y que el asesino y su cómplice no habían podido vender. Ante las evidencias, Haarmann decidió confesar, y se dio inicio a un juicio en Hannover que conmocionaría a toda Europa y constituiría tema de conversación y artículos de prensa durante bastante tiempo. Empezaría el 4 de diciembre de 1924 en el Tribunal de Hannover, prolongándose durante 14 días y en el que prestaron declaración más de 130 testigos. Se le acusó de 27 delitos de asesinato. La lista de las víctimas, entre los doce y los dieciocho años, era tan larga que cuando se la leyeron a Haarmann, este se vio obligado a admitir en varias ocasiones que "no estaba seguro de ese". El cálculo de las víctimas efectuado por el propio detenido era mucho más elevado, él estimaba que habían sido unas cuarenta, pero no pudo recordar el número exacto...

Haarmann, al parecer, debió excederse en sus declaraciones mientras que los jueces se esforzaban en disipar la reputación de ciudad homosexual que tenía Hannover. Por su parte, los acusadores públicos intentaban desviar la atención sobre la acusación que recaía en casi todos los habitantes de la ciudad: la acción conjunta de canibalismo, en tanto no habían tenido reparos en adquirir los géneros del carnicero clandestino Haarmann... Fritz Haarmann, pese a las escenas dolorosas cuando unos padres identificaban algún objeto que había pertenecido a su hijo muerto, no expresó emoción alguna sino su más profundo desprecio. Según las propias manifestaciones del asesino: "mis crímenes no eran para sacar un beneficio con la venta de carne humana, sino que estaba motivado en un momento de frenesí erótico que me conducía a matar para satisfacer mis irrefrenables deseos..." Lo que finalizaría de asquear a todos los presentes en el juicio, fue cuando narró la manera con la que acababa con los jóvenes: un fuerte mordisco en la garganta, para después separar la carne de los huesos, vender la carne al mercado y arrojar los huesos sobrantes al río Leine. Haarmann temía que se le considerase un loco y se le enviase a un centro psiquiátrico, por lo que pidió ser condenado a muerte, y el 15 de Abril de 1925, como era costumbre en Alemania, fue decapitado. En cuanto a su cómplice Hans Grans, se le condenó a cadena perpetua, pena posteriormente reducida a sólo doce años de prisión. Durante el juicio y hasta el momento de su ejecución, expresó su último deseo: que en su tumba figurase la inscripción Aquí descansa el Exterminador.

sábado, 31 de enero de 2009

JOHN GEORGE HAIGH :: EL VAMPIRO DE LONDRES


En algunos casos, los sueños son capaces de condicionar un comportamiento hasta alcanzar extremos inimaginables, sobre todo si la persona afectada tiene una mente fría y un corazón débil, como puede ser el caso de un criminal... John siempre había tenido un sueño que lo venía traumatizando desde muy pequeño, una pesadilla muy extraña: se veía en un campo repleto de crucifijos que lentamente se iban trasformando a su paso en árboles sin hojas con largas ramas por las que caían gotas de rocío. Al ir aproximándose a los árboles, podía ver como las gotas que cubrían las ramas no eran de agua... eran de sangre. Los árboles comenzaban entonces a retorcerse como si sufriesen un tormentoso daño y la sangre brotaba de los troncos, mientras una silueta borrosa que portaba una copa recoge el líquido rojo. Luego, una vez llena se le acerca y se la ofrece ordenándole que beba. John se siente completamente indefenso ante la situación. No es capaz de mover un solo músculo y quiere librarse de la pesadilla. El ser, le dice que la única manera de librarse de él, es matar, para así saciar su verdadera sed. La cruel pesadilla le estaba destrozando los nervios y cada vez se sentía menos dueño de sus actos. Él quería ser libre, no volver a soñar... y terminó asumiendo que para hacerse libre tenía que hacerla real. En 1949, Haigh vivía en una confortable pensión londinense, pasando casi desapercibido por los demás locatarios. Su aspecto físico, moreno, corpulento y muy bien parecido, además de una agradable sonrisa, hacía que todas las mujeres se fijasen en él. Les había echo creer que era el dueño de una fábrica metalúrgica, por lo que además le respetaban y eso le agradaba...

Pero las cosas no le iban muy bien. Apenas tenía dinero y la dueña de la pensión le había llamado varias veces la atención. Por si fuera poco, esos terribles sueños no dejaban de acosarle. Olivia Durand- Deacon, era una de las elegantes viudas de mucho dinero que se sentían interesadas por él, pero más que por su físico, por la actividad que le habían dicho que ejercía: agente comercial. La señora quería que le hiciese de intermediario para llevar a cabo un negocio de uñas artificiales. Cuando se hacen amigos, le enseña una muestra de unas uñas hechas de papel, preguntándole si creía que podían tener éxito comercial. El hombre promete interceder por ella ante un posible negocio citarla con otro agente comercial. Cuatro días después la condujo a Crawley con el fin de discutir la fabricación de las uñas artificiales haciéndole creer que la cita tenía lugar allí. Quedaron en el pueblo, en dónde la recogería para ir a la fábrica. Antes de la cita, se compró un tonel de acero diseñado para resistir la corrosión de los ácidos, luego 153 litros de ácido sulfúrico, y lo hizo enviar al almacén abandonado en Crowley. En realidad, a dónde conduciría a Olivia no sería a la fábrica, sino a unos almacenes para el depósito de mercancías semi abandonados. La mujer nunca hubiese imaginado que un hombre tan correcto tenía la extraña especialidad de disolver a sus amistades en ácido sulfúrico...

Al día siguiente todo el mundo preguntaba preocupado por Olivia, la mujer no tenía por costumbre pasar noches fuera de la pensión y nunca mejor dicho, no había dado señales de "vida". Haigh respondía con aire sorprendido que no había acudido a la cita, que tras esperarla durante una hora se había ido sin verla. Y como seguía sin aparecer, se ofreció junto a otros pensionistas para ir a la policía a denunciar la desaparición de la viuda. Tubo que hacer dos largas declaraciones en la comisaría, para nada mostrándose reticente o nervioso y siempre afirmando que la viuda no había acudido a la cita. No tenía nada que temer, pues pensaba que las precauciones que había tomado lo pondrían al abrigo de toda sospecha. Pero el escepticismo y las sospechas del comisario de policía lo llevaron por otras pistas. Por el hecho de que no acababa de gustarle el hombre y dejándose guiar por la intuición, decidió llevar a cabo una serie de investigaciones rutinarias que le ayudaron a descubrir algunos cabos sueltos que Haigh no había tenido en cuenta: tenía antecedentes penales por estafa y robo, además de que se descubrió que no era el tal jefe de la empresa que decía, pues terminaron localizando al verdadero jefe, y declaró que sólo le contrataba de vez en cuando como representante.

En los almacenes, los policías encontraron tres bombonas de ácido sulfúrico, además de un delantal, unos guantes de caucho, y un revólver que recientemente había disparado una bala... También hallaron otras pruebas más macabras, como huellas de sangre en la pared y el delantal, un charco de grasa en un bidón vacío de ácido, y para colmo de sospechas, el recibo de una tintorería por un abrigo de astracán. Expertos analistas de Scotland Yard analizaron cuidadosamente los restos de grasa y dos partes casi intactas de una dentadura, que finalmente fueron identificadas por el dentista de la mujer.

Haigh mantenía su disfraz de inocencia respondiendo amablemente a cada interrogatorio, aunque la policía de Scotland Yard sabía que mentía en sus declaraciones y que todas las pistas halladas le apuntaban como el asesino. Pero sintiendo que no podía seguir ocultando el crimen por mucho más tiempo, termina haciendo unas siniestras declaraciones: " Si le confesara la verdad no me creería, es demasiado extraño. Pero se la voy a confesar. La señora Durand no existe. Ustedes no encontrarán jamás ningún resto de ella ya que la disolví en el ácido, ¿cómo podrán probar entonces que he cometido un crimen si no existe cadáver? Le disparé a la cabeza mientras estaba mirando unas hojas de papel para confeccionar sus uñas postizas, después fui a por un vaso y le hice un corte con mi navaja en la garganta. Llené el baso de sangre y me lo bebí hasta saciar mi sed. Luego introduje el cuerpo en el tonel llenándolo después de a. sulfúrico concentrado. Después me fui a tomar una taza de te. Al día siguiente el cuerpo se había disuelto por completo, vacié el tonel y lo dejé en el patio." Lo que Haigh no sabía era que la policía londinense, en un minucioso trabajo de investigación, sí habían encontrado restos del cadáver y lo habían incluso identificado... Después de su detención y confesión, la policía sospechó de otros 5 crímenes acaecidos un año antes en similares condiciones. Finalmente también se declaró culpable de esos crímenes, alegando además que a todos les había bebido la sangre.

En el juicio, su abogado defensor intentó utilizar la pesadilla del hombre y el acto de vampirismo como recurso, queriéndolo hacer pasar por demente que se veía obligado a matar por una obsesiva ilusión vampírica, pero no dio resultado. Si bien los psiquiatras reconocieron sus rasgos paranoides como síntoma precursor de una aberración mental que le acarreaba una alteración completa de la personalidad, trastornándole el carácter y la conducta, el hombre había explotado económicamente a sus víctimas, bien vendiendo objetos que robaba o adueñándose de bienes u otorgándose falsos poderes. Para los jueces se trataba de algo más que de una mente enferma que vampirizaba a sus víctimas... era un personaje frío y calculador que premeditaba sus crímenes y actos, fingiendo una locura que lo convertiría en irresponsable ante la ley. Finalmente le es sentenciada la pena de muerte, a la que el acusado tan siquiera apela, siendo ahorcado en la prisión el 6 de agosto de 1949.

jueves, 8 de enero de 2009

LAS MISAS NEGRAS DE LA VOISIN

Las famosas misas negras de la señora Montvoisin, más conocida cómo LaVoisin, empezaron en 1666, y no se detuvieron hasta 1679.

La Dama había adquirido una casa abandonada, en la calle Beauregard, cuando su celebridad empezó a acariciar la gloria; ya que incluso la corte de Francia recurrió en más de una oportunidad a sus dotes de Pitonisa y de fabricante de venenos.

Durante su proceso, LaVoisin reconoció que había instalado en su casa un horno, en el que hacía incinerar diferentes cosas; sobre todo el fruto de los abortos que realizaba. Se dice que allí quemó a unos 2000 pequeños cuerpos, no sin antes preparar con sus cuerpos la famosa grasa humana necesaria en los ritos satánicos.

LaVoisin recurría a sacerdotes católicos para celebrar sus misas negras; se cita en algunos documentos al abad Guibourg, al abad Guignard, párroco de Bourges. Se llegó a hablar también del abad Bartolomé Lemeignan, de San Eustaquio, quién al menos habría degollado a dos niños.

Esta oscura dama levantó un altar en su jardín. Adornó el macabro santuario con seda negra, tabernáculos, cirios y cruces tenebrosas. El procedimiento era el siguiente: la mujer que encargaba la misa (normalmente una gran señora) debía estirarse sobre el altar, desnuda, con los brazos en cruz, sosteniendo un cirio en cada mano. El abad Guibourg, que era quien normalmente oficiaba las misas, extendía sus utensillos sobre el vientre de la mujer y depositaba el cáliz encima. Le besaba los senos e invocaba a Satanás con frases blasfemas. A continuación resumo una de las tantas actas procesales:

"...Terminadas ciertas operaciones blasfemas, Guibourg se despojó de su manto y apareció vestido con los hábitos del culto al que iba a profanar una vez más. LaVoisin le miraba en silencio, con marcada impaciencia. Al fin entró una joven llevando en brazos a una criatura. Al mismo tiempo, LaVoisin se quitó el manto de terciopelo que conservaba puesto. Desató el cinturón dorado que ceñía los velos casi transparentes con los que iba vestida, y bajo los cuales estaba completamente desnuda.

Sin pronunciar palabra, la dama se tendió sobre el sacrílego altar. Con mano experta, el abad le acarició los cabellos, que caían como un manantial negro sobre los hombros de la mujer. Luego, entre los opulentos senos, temblorosos por una anhelada voluptuosidad, Guibourg colocó la copa de plata; y sobre el vientre, precisamente sobre el pubis, depositó un crucifijo.

El abad se arrodilló con las manos juntas, cerca del cuerpo desnudo y palpitante; mientras en silencio invocaba a las potencias infernales.

Cuando el sacerdote se incorporó, tomó en sus manos una de las hostias negras, la alzó luego a la temblorosa luz de los cirios negros, mientras su mano acariciaba impúdicamente los pechos de LaVoisin, de cuya boca se escapaban algunos gemidos de placer.

La mayor de las profanaciones fue realizada utilizando el sexo de LaVoisin como receptáculo de la hostia negra. Luego el hombre se arrodilló, y se alimentó del cuerpo y la sangre de Satán, mientras la dama aprisionaba su cabeza entre las piernas, pronunciando unos gemidos inhumanos que en el silencio de la noche sonaban como una letanía tenebrosa.

Como un arco de carne palpitante, el cuerpo de LaVoisin se contorsionó, rozando con sus caderas el altar profano; mientras suplicaba a gritos que el hombre de la iglesia la penetrara.

El sacerdote se abalanzó sobre el cuerpo de la cortesana que se estremeció de placer bajo su ataque. Luego, una vez que hubo satisfecho la lubricidad de la dama, Guibourg alzó los brazos hacia las estrellas..."

"...Astaroth ...Asmodeo ¡dueños y señores del infierno! Yo os conjuro fervientemente para que aceptéis el sacrificio de este infante que os ofrendo..."

La Infamia

Alguien le tiende el cuerpo del niño aún vivo, el abad esgrime el infame cuchillo; penetra la inocente piel del cuello, y vierte la cálida sangre en el cáliz. El pequeño cadáver es arrojado al suelo, mientras LaVoisin, presa de un paroxismo satánico, esparce el vital líquido por su cuerpo; bañando su sexo con el fruto del espantoso crimen... Enlace

Las misas negras terminaron la noche del 22 de Julio de 1680, cuando madame LaVoisin fue quemada viva por la santa inquisición.
Swedenborg, en una de sus visiones, afirma que el alma de LaVoisin descendió a los infiernos atormentada por los aullidos de los niños sacrificados...

viernes, 9 de mayo de 2008

MADAME BATHORY :: LA CONDESA SANGRIENTA

Los hechos y personajes de las leyendas populares parecen ser a veces detalles distorsionados de sucesos reales, la obra de campesinos simples. Sin embargo la historia muestra qué pálidos resultan los relatos sobre vampiros si echamos una mirada sobre la vida de Elizabeth Bathory, la condesa sangrienta.


La Infancia de Elizabeth

Gabrielle Erzsebet Bathory-Nadasdy; más conocida como Madame Bathory es una de las figuras más tenebrosas y enigmáticas de la historia. Nace nada menos que en Transilvania en 1560 en el seno de una de las más poderosas y ricas familias del país. Entre sus parientes había un cardenal, y un príncipe de Transilvania. Su primo, el conde Thurzo fue primer ministro de Hungría, y hasta el rey Esteban de Polonia se contaba entre sus familiares. Pero entre la religión y los asuntos de estado , la familia tenía otros intereses; un tío era hechicero, una tía lesbiana; y un hermano célebre por sus conquistas amorosas, las cuales lograba a menudo a través de la fuerza.

Se dice que a los 4 o 5 años de edad la pequeña Elizabeth sufrió de violentos temblores y convulsiones. A los once años fue prometida al conde Ferencz Nadasdy, y enviada a pasar unas temporadas con su nueva familia. A los trece queda embarazada de un sirviente. El muchacho fue castrado y lanzado a los perros, y Elizabeth fue enviada a un remoto castillo familiar para que pariera. Se hizo desaparecer al bebé.

El Inicio del Horror

A diferencia de la mayoría de la gente de su tiempo, Elizabeth poseía una inteligencia notable; hablaba perfectamente el húngaro, el latín y el alemán. Su cultura era extensa y sus modales impecables. Se piensa que ya en esa época el marido y la familia de Elizabeth conocían sus inclinaciones sádicas, pero estas actitudes no eran extrañas en la aristocracia, por lo que nadie consideró el asunto como relevante.

El 8 de mayo de 1575, a los 15 años se casa con el conde, quien tenía 26. Se mudaron al majestuoso castillo Csejthe en la región de Nyira, en el noroeste de Hungría. La pareja se veía en raras ocasiones debido a las actividades guerreras de Ferencz, conocido como el "guerrero negro". Diez años pasaron hasta que Elizabeth tuvo a su primera hija, Ana; luego vinieron Úrsula y Katherina, y finalmente su único hijo varón, Pàl. El 4 de enero de 1604 muere su marido, dejándola viuda a los 44 años. Cómo primera medida la condesa despide a su odiada suegra del castillo, y encierra en los sótanos a las protegidas de la anciana.

Durante su matrimonio, Elizabeth había trabado amistad con un sirviente, un tal Thorko, quien la inició en las practicas de la nigromancia. Ayudada por el sirviente y por su vieja niñera Ilona Joo, Elizabeth comenzó a torturar a algunas criadas del castillo. Luego se agregaron otros cómplices: Johannes Ujvary, y dos brujas llamadas Dorotea Szentes y Dárvula.

Por esa época comienzan los rumores en los pueblos cercanos de que algo siniestro ocurría en el castillo. Espíritus sencillos hablaban de magia negra y oscuros rituales; otros, menos exaltados, meneaban la cabeza y afirmaban que la extraña obsesión de la condesa por su belleza era un simple acto de vanidad.

Bautismo de Sangre

Un día una de sus criadas le tiró de los cabellos accidentalmente mientras la peinaba. Elizabeth la abofeteó fuerte, tan fuerte que se salpicó la mano con la sangre de la pobre criada. De inmediato, a Elizabeth le pareció que su piel en esa zona obtenía la frescura de su joven criada. Allí despertó el monstruo. Inmediatamente llamó a Johannes y a Thorko; desnudaron a la muchacha, le cortaron la garganta pronunciando diabólicas letanías y la desangraron en una tina. Ese día Elizabeth se dio su primer baño en sangre humana.

Entre 1604 y 1610, los oscuros agentes de Elizabeth se dedicaron a proveerle de mujeres entre 9 y 16 años para sus sangrientos rituales. En un intento desesperado por mantener las apariencias la condesa convenció al pastor local para que a las desafortunadas se les diese funerales y entierros respetables. Cuando la cifra de muertes creció alarmantemente, el párroco comenzó a manifestar sus dudas. Elizabeth tuvo que empezar a enterrar a sus víctimas en los jardines del castillo al amparo de la noche. Algunos dicen que fue el párroco quien la denunció oficialmente ante el rey Matías a través de la curia clerical.

Las Torturas

En esa época la condesa tomó la costumbre de quemar los genitales de las sirvientas con velas, carbones y hierros al rojo por pura y demencial diversión. También generalizó su práctica de beber sangre directamente mediante mordiscos en las mejillas, los hombros y los senos. Azotaba a las desafortunadas y no en la espalda, como era la costumbre, sino en los pechos; de esta manera podía ver los rostros aterrorizados y presos del dolor. En su obsesión creía que la sangre la mantendría siempre bella.

Según el testimonio de un testigo que acompañó al conde Thurzó al castillo de Madame Bathory, lo primero que vieron fue una joven en el cepo del patio, en un estado que lindaba con la muerte debido a los golpes que le habían fracturado los huesos de la cadera. En el interior del castillo encontraron a una muchacha desangrada en el salón; y otra que agonizaba con su cuerpo agujereado. En las mazmorras descubrieron a una docena de jóvenes más, algunas de las cuales habían sido cortadas y perforadas. Se exhumaron 50 cuerpos. Todo el castillo estaba cubierto de manchas de sangre seca; cada corredor, cada salón, despedía el fétido hedor de la muerte y la putrefacción. Por el diario de Elizabeth, quien con metódica crueldad anotaba cada una de sus diversiones, sabemos que el número de sus víctimas es de al menos 612 personas.
Las torturas eran acompañadas de violentas orgías, los gritos de dolor se mezclaban con el paroxismo erótico de la condesa y sus agentes. Bebían la sangre mientras todavía manaba tibia de las heridas de las jóvenes.

En 1609, por falta de criadas en la zona a causa de semejante masacre, Elizabeth cometió el error que finalmente acabaría con ella: comenzó a tomar niñas de buena familia con el pretexto de educarlas. La última víctima conocida fue una niña de 12 años llamada Pola, y su asesinato fue particularmente cruel, incluso hablando de la Condesa Sangrienta. Se desvistió a la joven y la encerraron en una especie de jaula. Esta particular jaula estaba construida en forma de esfera, demasiada estrecha para sentarse y muy baja para estar de pie. En el interior estaba cubierta de hojas de un pulgar de largo; y sobre esta macabra celda Elizabeth y sus secuaces realizaron una interminable orgía, sacudiendo la jaula y provocando la tortuosa muerte de la muchacha debido a los profundos cortes.

En 1612 se inició el proceso, Elizabeth se amparó en sus derechos nobiliarios. Quienes sí comparecieron ante la ley, por la fuerza, fueron los siniestros colaboradores. El juicio se centró en las muertes de las jóvenes aristocráticas. Las jóvenes pobres carecían de importancia.
Salvo las brujas, todos los compañeros de Elizabeth fueron torturados y quemados en la hoguera. Katarina Beneczky, que con catorce años era la más joven de las ayudantes de la condesa, salvó su vida a expreso pedido de una de las sobrevivientes. A las hechiceras extrañamente sólo se les arrancó las uñas, por haberlas empapado en sangre cristiana.

La Condesa Sangrienta nunca fue declarada culpable, aunque si se la encerró en el castillo. El cuarto que le servía de prisión fue tapiado con ladrillos, se dejó sólo una rendija para pasarle los alimentos.

El Final

El 31 de julio de 1614, Elizabeth Bathory dejó su testamento. El 21 de agosto de ese año uno de los carceleros la vio tirada boca abajo en su celda, se derribó la pared y se comprobó que estaba muerta. Así dejaba este mundo a los 54 años la condesa sangrienta.

Elizabeth Bathory cometió toda clase de excesos en una absurda batalla en contra del tiempo. Su lucha tenaz y macabra por conservar la fugaz belleza física acabó con centenares de vidas; aunque la ironía del destino nos ha dejado una frase que es por lo menos inquietante:se dice que durante sus funerales, el párroco del pueblo de Eczed, afirmó:

"Es la mujer más hermosa que mis ojos hayan visto".

jueves, 24 de abril de 2008

MISANTROPÍA

La misantropía es el odio, despecho y antipatía hacia la raza humana. No representa un desagrado por personas concretas, sino la animadversión de los rasgos compartidos por toda la humanidad, a lo largo del tiempo y el espacio, incluido uno mismo. Un misántropo es, por tanto, una persona que muestra antipatía hacia la humanidad. Ésta ha sido atribuida a numerosos escritores satíricos, tales como William S. Gilbert (‘Odio a mis congéneres’), aunque tales identificaciones deben ser estrechamente examinadas, pues una visión crítica o tragicómica de la humanidad puede ser confundida con la genuina misantropía. Jonathan Swift es abiertamente acusado de misantropía (véase Historia de una bañera y, más específicamente, el Libro IV de Los viajes de Gulliver). Otros escritores que podrían considalbergando la maldad bajo rostro apenas humano, con una clara deformidad indescriptible. Como dijo el mismo erarse misántropos: Pío Baroja, Francisco de Quevedo, Joseph Sheridan Le Fanu. Dentro del campo de la literatura, una de las historias de misantropía mas populares en el globo es sin lugar a dudas El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson; el personaje de Hyde es la clara encarnación de la misantropía. Es un ser totalmente grotesco, mezquino, corrupto, Charles Utterson cuando conoció a Hyde: "Dios me perdone, pero este individuo no posee rasgos humanos. ¡Pobre Jekyll! ¡Si alguna vez he visto la rúbica de Satanás en rostro humano, es en el de su nuevo amigo!". Robert Louis Stevenson maneja en su historia que la misantropía también puede manifestarse de manera "física" (similar a los hombres lobo mediante la transformación animal), Henry Jekyll desarrolla una droga con la cual puede separar la dualidad del ser humano, el bien y el mal, y al usar esa droga aparece por vez primera Edward Hyde, un individuo con apariencia troglodita, siendo más una bestia que un ser humano; es por ello que el personaje de Mr. Hyde se interpreta como misántropo desde la perspectiva tanto de la transformación bestial como en su conducta asesina.

Existe una distinción importante entre el pesimismo filosófico y la misantropía. Immanuel Kant dijo que “de la naturaleza tortuosa de la humanidad, ninguna cosa recta se puede obtener”, aunque ésta no era una expresión sobre la inutilidad de la propia humanidad. Igualmente, Samuel Beckett en una ocasión comentó que “el infierno debe de ser como (…) recordar los buenos tiempos pasados, cuando deseábamos estar muertos” — un alegato que puede, quizás, ser percibido como desolador y desesperado, pero no como anti-humano o expresivo de ningún odio por la humanidad.

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer, por otra parte, era casi tan ciertamente misántropo como su reputación. Escribió que “la existencia humana debe ser una especie de error”. Sin embargo hay que decir que la misantropía no equivale necesariamente a una actitud inhumana hacia la humanidad. Schopenhauer concluyó, de hecho, que el trato ético hacia los otros era la mejor actitud, pues todos somos sufridores y parte de la misma voluntad de vivir; también analizó el suicidio desde una actitud comprensiva que resultaba extraña para su tiempo, cuando era un tema tabú.
Martin Heidegger también mostró cierta misantropía en su preocupación por los ‘ellos’ — la tendencia de la gente conformarse a un punto de vista sobre el que nadie ha reflexionado, pero es secundado porque ‘así lo dicen ellos’. A diferencia de Schopenhauer, Heidegger era opuesto a cualquier ética o razón para tratar a los otros con respeto.
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En tiempos recientes, Anton LaVey y su marca de Satanismo ha expresado una misantropía militante, yendo tan lejos como abogar por la esterilización de partes de la población y reducir en guetos “las formas más bajas de vida humana”.Aunque rara, la misantropía también ha aparecido en formas de entretenimiento popular. El comediante de monólogos americano Hill Hicks mostró rasgos de misantropía en su trabajo, llamando a la raza humana “un virus con putos zapatos”, y refiriéndose a sí mismo, en múltiples ocasiones, como un “misántropo humanista”. Igualmente, temas de misantropía aparecieron en The Holy Bible (La Sagrada Biblia), el tercer álbum de la banda galesa de rock Manic Street Preachers. Éste incluía versos tales como “todo lo que predico es extinción” y la muestra de un discurso del autor J.G. Ballard expresando lo que parecían ser sentimientos profundamente misántropos. Además, el protagonista Johnny C., del cómic Johnny the Homicidal Maniac, exhibe una fuerte misantropía, en dichos y en hechos. El Dr Gregory House, interpretado por Hugh Laurie en la serie televisiva House M.D., es un misántropo.

En casos extremos, la misantropía ha conducido a asesinatos masivos. Asesino de al menos 21 personas, Carl Panzram dijo, en 1922, desde la cárcel de Washington DC: “Odio a toda la puta raza humana. Disfruto matando gente”. A pesar de la validez de la visión misantrópica del mundo, algunos creen que aquellos con una profunda misantropía pueden sufrir de baja autoestima, depresión e, incluso, tendencias suicidas.Algunos han considerado elevar la misantropía a una protociencia de misantropología. En 1992, el ensayista estadounidense Florence King, un autoproclamado misántropo, escribió un libro de humor sobre la historia de un misántropo titulado With Charity Toward None: A Fond Look at Misanthropy (Por caridad hacia nadie: una entrañable mirada hacia la misantropía).

jueves, 29 de noviembre de 2007

JACK EL DESTRIPADOR

Ahora para hacer honor al nombre de la seccion "Manicomio", les presento a uno de mis locos "favoritos" de la historia: Jack El Destripador. Este asesino, llamado Jack arbitrariamente, ya que nunca se supo verdaderamente su nombre ni su identidad; burló durante tres meses a la famosa Scotland Yard, realizando todos sus crímenes en Whitechapel (uno de los barrios más miserables de Londres, habitado mayoritariamente por prostitutas).

Se dio el lujo de mandar a la policía partes anatómicas de sus víctimas y luego desaparecer para siempre creando (hace más de 100 años) uno de los mayores enigmas policiales.

La carrera homicida de Jack comienza exactamente el 6 de agosto de 1888. Su primera víctima fue Emma Schmitd, una prostituta a la que degolló de oreja a oreja, le abrió el vientre y esparció los intestinos al lado del cadáver. Le cortó una oreja que envió cuidadosamente envuelta a Scotland Yark, como macabra tarjeta de presentación. Su segundo crimen fue el 31 de agosto y su víctima Marta Turner, una prostituta de 45 años que sufría enfermedades venéreas. La víctima fue degollada (posiblemente con un bisturí), prácticamente de oreja a oreja, le abrió el vientre y le extrajo un riñón que envío también a Scotland Yard.La última persona que la vio con vida fue su compañera y amiga Pear con quien caminaron juntas buscando clientes.La policía detuvo al ex marido Roger Tabrán y al amante de la víctima Henry Wright, pero se comprobó que ambos nada tenían que ver con el crimen.

El asesino reaparece el 8 de septiembre, en la calle Bucks Row (Whitechapel).La víctima esta vez es otra prostituta, Mary Ann Nichols, de 37 años. Como en el caso anterior usa un bisturí, llevándose las vísceras. Por las incisiones en el cuerpo se determina que el homicida es zurdo. Jack descansó hasta fines de septiembre, más precisamente hasta el día 30 de ese mes, cuando se encuentra con Annie Chapman. Esta mujer de 50 años, gorda y deforme, que no tenía ni donde dormir, fue vista por una testigo conversando alrededor de las once de la noche con un hombre de aparente buena posición, bien vestido y elegante. A la víctima se la encontró en la calle, faltándole un riñón y con la leyenda escrita en la pared: “Esta es la cuarta y mataré muchas más antes de desaparecer. Jack el Destripador”. La presión que la gente ejercía sobre Scotland Yard era terrible, cada pista terminaba en nada y para colmo. cuando todavía no se habían acallado los comentarios del último crimen, Jack aparece de nuevo. A principios de octubre de ese fatídico 1888, es encontrada la quinta víctima:Catherine Eddowers, una bonita y bien conservada mujer de 38 años, que también (como todas las víctimas), ejercía la prostitución. El crimen lo realizó en una pequeña plaza al final de la calle Berne, en Whitechapel y a pesar de que la plaza estaba rodeada de barracas contenedoras de cueros, con mucha vigilancia, nadie vio ni escuchó nada, mientras el asesino tuvo tiempo y tranquilidad para extraerle los ovarios. A los pocos días, más precisamente, el 9 de octubre, es el turno de Elizabeth Stride, una sueca de 40 años que había estado en muy buena posición económica, cuando estuvo casada con un ejecutivo bancario; pero diez años atrás murieron sus dos hijos ahogados en un naufragio en el Támesis, donde ella se salvó de milagro. Este hecho, sumado a la depresión y el alcoholismo, la llevaron a prostituirse. Jack la asesinó frente al Nº 40 de la calle Berne. Su cuerpo mutilado fue encontrado junto a sus anillos y algunos peniques.El último crimen registrado de Jack el Destripador fue el 9 de noviembre a Marie Jannette Kelly; una hermosa joven de 26 años que compartía una habitación con Nelly Guinnard (quien encontró el cadáver).Las mujeres habían decidido recibir a sus clientes en su casa por el miedo que les producía la presencia del asesino en las calles.Este crimen (que fue cometido entre las 9 y las 11 de la mañana, según pudo establecer la policía), fue sin dudas el más macabro y horrendo de todos.Con la tranquilidad que le daba trabajar dentro de una habitación, Jack no solo mató a Marie degollándola de oreja a oreja, sino que también le arrancó la nariz, las orejas y los pechos. El abdomen y el estómago se encontraron abiertos, mientras que el hígado descansaba sobre el muslo derecho, los riñones y el corazón estaban sobre la mesa de luz. A la víctima le faltaba el útero.Hasta aquí la macabra lista de crímenes; que si bien resulta desagradable, es necesaria conocer para comprender la magnitud de este asesino. Muchas especulaciones se han hecho durante más de cien años sobre la identidad y los motivos de Jack el Destripador. Se supone que era médico, dado que manejaba a la perfección el bisturí y realizaba incisiones perfectas en los cuerpos.

Se especuló con que podía ser un fanático religioso (teniendo en cuenta que las víctimas fueron siete, número cabalístico del bien), decidido a terminar con las prostitutas o por lo menos, con algunas de ellas. También un psicólogo atribuyó su aversión a las prostitutas, por ser hijo de una mujer dedicada a esta vida. Por último. hay dos teorías (que fueron llevada incluso al cine) que nos habla de un respetable cirujano que liberaba su parte “animal”. Se lo conoció como el Dr. Jekyll y su contrapartida era Jack el Destripador. Ya en este siglo el estreno del film “From Hell” (2001) donde narra la macabra historia, interpretada por Jhony Deep, muestra una teoria manejada hace algunos años que proponen que Jack, no fue un único personaje, sino que fue un grupo Masónico intentando borrar evidencias de un hijo bastardo del príncipe ingles.

Sea cual fuese la motivación y el propósito de esta mente enferma; desapareció después de su séptimo crimen para nunca más volver e instalarse en la triste categoría de macabro enigma, hace ya más de 100 años.
T
Querido jefe:

Siempre estoy oyendo que la policía me ha atrapado pero aún no se librarán de mí. Me río cuando ponen una cara tan inteligente y dicen que están en la buena pista. Ese chiste sobre Mandil del Cuero me hizo partir de risa. Voy por las putas y no pararé de destriparlas hasta que me echen el guante. El último trabajo fue grandioso. No le di tiempo de gritar a la señora. Cómo van a atraparme ahora. Me encanta mi trabajo y quiero volver a empezar. Pronto tendrá noticias de mi divertidos jueguecitos. En el último trabajo recogí un poco de sustancia roja en una botella de cerveza de jengibre para escribir con ella pero se puso espesa como la cola y no puedo usarla. La tinta roja es bastante adecuada espero, ja, ja. El próximo trabajo que haga le cortaré las orejas a la señora y se las mandaré a los oficiales de la policía solo por guasa qué le parece. Guárdese esta carta hasta que haga otro trabajito y entonces publíquela tal cual. Mi cuchillo es tan bonito y afilado que quiero ponerme a trabajar ahora mismo si se presenta la oportunidad. Buena suerte.

Suyo sinceramente,Jack el Destripador

P.D. No se moleste si le doy el nombre profesional.

lunes, 26 de noviembre de 2007

GORE

El diccionario define la palabra inglesa "gore" con la expresión "sangre espesa o cuajada", y el verbo "to gore" como "poner cuchillo o nesga a..." o también "herir con los colmillos". Pero un diccionario de cine la describiría así: "Subgénero del género de terror dedicado a ofrecer escenas de gran crudeza, así explícitos planos de canibalismo, decapitaciones, vísceras esparcidas, etc.". Se emplea para ue se emplea para definir a la aficcion a ver gran cantidad de sangre, visceras, mutilaciones, violencia extrema y cruda...Muchos son los que no entienden esta pasión o curiosidad morbosa de la gente calificándolos de enfermos o psicópatas en potencia, sin embargo esta corriente cada vez arrastra a más adeptos que se sienten atraídos por esta oscura tendencia aunque no lo reconozcan abiertamente por el prejuicio social que pueda presuponer. Hoy en día, esta corriente forma parte de una cultura que tiene su vehículo de expresión en múltiples medios como el cine, los libros, comics, y actualmente en Internet. En este último soporte es quizás donde menos controlado esté, y donde se pueden encontrar fotos reales de gente degollada, accidentes, etc...Incluso existe musica, literatura o hasta humor negro que puede ser considerado gore, como por ejemplo:

- Mamá, maná. El hermanito recién nacido tiene los ojos azules.
- Cómo lo vas a saber si está todo el día con los ojos cerrados durmiendo?
El niño le muestra a su madre los ojos extirpados de su hermanito en sus manos y ríe:
- Je, je, je. Ves mamá?

No obstante, su medio de expresión más afamado es el cine, que tuvo sus comienzos en los nudies, películas cuyo atractivo era la muestra de piel femenina, y su primer ejemplo fue "The Immoral Mr. Teas" (1959) dirigida por Russ Meyer. Pero el verdadero precursor de este género es sin duda el director Herschell Gordon Lewis, que en 1963 dirigió la película "Blood Feast"(primer film realmente gore de La historia del cine) y en 1964 hizo "2000 Maníacos". Otras dos películas que marcaron un hito en la historia del cine gore fueron "La Matanza De Texas" rodada en 1974 por Tobe Hooper y "Posesión Infernal" (1982) de Sam Raimi. Aquí, la nueva generación empieza a mostrar el descontento con la sociedad en la que viven y podemos hablar de un gore reivindicativo, de crítica social, donde la sangre se mezcla con ironía y un toque de humor negro, como el claro ejemplo de "Pesadilla En Elm Street"(1984) de Wes Craven. De las ultimas tenemos por ejemplo "Hostal" de la cual les dejo el trailer y asi inagurar tambien mi categoria "manicomio"

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